2.8.07

Si así tiene que ser... que así sea

Dejé a mi novia. Sí, a esa novia con la que tenía todos esos planes tan exquisitamente inconscientes, tan felizmente delirantes e imposibles. ¿La amo todavía? Sin duda. Pero no voy a volver con ella. Quisiera odiarla, tenerle miedo, o por lo menos no sentir nada hacia ella. Pero no me sale.

Suficientes años (diecinueve, para ser precisos) tuve para tener que pedir permiso para todo, para llamar a casa y consultar cada paso que daba. Y suficiente tuve con soportar todas las restricciones que se me imponían a mí mismo, como para ahora tener que depender de las restricciones que le imponen a alguien más. Sí, es egoísta, lo sé. Soy así, no puedo evitarlo. ¿Por qué tengo que bancarlo yo si nadie me lo banca a mí? Hago lo que quiero, a la hora que quiero, y con quien quiero. Lamentablemente, ella no.

Aunque sea podría haberme tocado alguien con una familia cuyas costumbres no fueran diametralmente opuestas a las mías. Me gustaría haber estado de novio solamente con ella, pero no. Tampoco eso. Tuve que estar de novio con esos padres insoportables, que se enorgullecen de sus arcaicos protocolos (“Mirá, no me parece bien que se quede en tu casa a dormir, no me parece correcto”) ¡La puta que te parió! ¿Acaso no me voy a acostar con tu hija porque a vos no te parezca correcto? ¿Acaso no quiere hacerlo ella también? ¿Te diste cuenta en algún momento de que hace tiempo largo que tu hija dejó de tener quince años? ¿Por lo menos notaste que estuvimos juntos por un año y medio?

Tuve que estar de novio con esa hermana que se metía en todo, que siempre salía a apoyar lo que decían los viejos, por pura envidia, por tener 26 años y nunca haber tenido un hombre al lado. Tuve que estar de novio con ese sobrinito consentido al que de muy buena gana le hubiera pegado los sopapos que sus padres nunca le pegaron, y con esa cuñada falsa como billete de quince pesos, con su eterna actitud de “me chupa un huevo la vida”, y con toda la horda de familiares que se juntaba los domingos para comer asado con la boca abierta y la camisa desprendida. No sé ustedes, pero para mí es demasiado.

Hay cosas que hubiera preferido que resultaran de otra manera, pero no fueron. Y hay ciertos precios que no estoy dispuesto a pagar, aunque tenga que perder otra cosa por ello.

15.7.07

Pan y circo

Veintitrés idiotas sudorosos corriendo detrás de una pelota blanca. Quince millones de otros idiotas mirando a los primeros idiotas, todos ellos en un paroxismo de éxtasis. Ríen, lloran, gritan y se golpean. Qué miserables sus vidas. Qué vacías sus existencias. Qué encandilante la gloria ajena. Qué patético escape de la realidad.

Entretenimiento para las masas disconformes, que olvidan lo insignificante de su paso por el mundo. Ése mundo que durante noventa minutos se reduce a una pelota y un arco, a un pie y una red. Gente que se hace llamar civilizada, y otra no tanto. Gente rica, pobre, blanca, negra y amarilla, todos fundidos en una criatura implacable; una sola garganta que grita sin parar, un solo ojo omnipresente, pendiente de cada vaivén del balón.

¿Qué es un equipo de fútbol? No es una ideología, no es un proyecto, no es el bien ni el mal. Son once tipos con ropa del mismo color, y ni siquiera son siempre los mismos tipos. El jugador al que se le deseaba la muerte hace un mes, hoy se convierte en ídolo redentor con camiseta nueva, y también a la inversa; comprados y vendidos como esclavos, o más bien prostitutas. Pero nada de eso importa. Lo que importa es la camiseta, los gloriosos colores, la ardiente pasión, el irresistible sentimiento…

Me trae a la mente una frase de Napoleón Bonaparte: “Un hombre siempre peleará más y más duro si le das un trapo de colores en la punta de un mástil”

Qué castigo que es ser diferente.

4.6.07

Servicio de atención al cliente

Como tal vez ya sepan, desde hace un mes tengo un trabajo estable y no tan bien remunerado, aunque por el momento no tengo (demasiadas) quejas. Trabajo en el servicio de atención al cliente de cierta prestadora de telefonía celular que no puedo mencionar porque de hacerlo, entraría en este momento a mi habitación un grupo comando formado por voluntarios de la guerrilla pakistaní para romperme los dientes con un martillo para carne, previamente habiéndome machacado las bolas con el mencionado artilugio, amén de otras cosas en las que no quiero ni pensar, que involucran mi orificio rectal y varios objetos grandes y probablemente filosos y/o mellados. En fin, como les estaba por decir, es un laburo de lo mas tedioso y repetitivo, que consiste en repetir durante seis horas diarias las frases “Buenas tardes, mi nombre es Hernán, ¿En que le puedo ayudar?”, “Su problema estará solucionado en las próximas 24 horas”, y “No señor, esa factura era la del mes de Marzo”.

Lo más molesto de todo esto no es el trabajo en sí, sino el omnipresente y venerado Reglamento de Atención al Clientes (sí, así con mayúsculas porque es algo sagrado), que establece un montón de cosas muy difíciles de cumplir, pero particularmente la siguiente: JAMAS SE PUEDE TRATAR MAL A UN CLIENTE. Esta regla resulta particularmente difícil de acatar debido a la gran cantidad de pelotudos que poseen celulares, y paso a dar ejemplos de las dos llamadas que, con gran diferencia, son las más frecuentes. Pido por favor que imaginen al operador como un mendocino con cara de “¿A que hora me voy?”, hablando a mil por hora con la voz más monótona imaginable, y al cliente como un porteño o rosarino (son lo mismo) insoportable con actitud de “Me como el mundo en un chegusán”, lo cual sucede en el 90% de los casos.

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CONVERSACION 1 – SERVICIO SUSPENDIDO

- Buenas tardes, mi nombre es Hernán ¿en que le puedo ayudar?
- Escuchame querido, estoy tratando de llamar y me dice que mi línea está suspendida… ¿Qué es esto? ¿Por qué me dice eso?
- Bueno caballero, estoy viendo en pantalla que en este momento su línea se encuentra suspendida por falta de pago. Según el registro de facturación, el último pago fue registrado hace dos meses.
- ¿¡Pero cómo!? ¡¡Si yo tengo pagas todas las boletas!! Vos no me podes cortar la línea así ¿me escuchás? ¡Yo no pelotudeo con el teléfono, lo uso para laburar! Ustedes son una manga de atorrantes incompe…

(En este momento mi cerebro se pone en “Stand by” y viaja a las Bahamas en compañía de Jessica Cirio, mientras el tipo enfurecido vocifera conjuros satánicos en arameo antiguo y echa fuego por varias cavidades de su cuerpo que normalmente no hacen tal cosa.)

- …fadores de mierda, los voy a demandar!
- Claro, caballero… pero hasta que no abone esta deuda no se le puede rehabilitar el servicio.
- ¿Pero qué voy a pagar? ¡Si hace 2 meses que no me llega la boleta a mi casa!
- ¡Aaaah claro…! ¡La factura no le llega a su casa, entonces no significa que hubo un problema en el correo, sino que la empresa le está dando gratis el servicio! Hágame el favor de no ser tan pelotudo, y empiece a usar un poco esa cosa llena de mierda que tiene sobre el cuello ¿Sí? La próxima vez que llame por una pelotudez de este calibre voy a ir a su casa, me voy a coger a su hija, a su mujer y a su perro, y después le voy a prender fuego al rancho de mierda ese que tiene en Palermo, pedazo de sorete ¿Sabe?

Bueno, esa última parte me la estuve imaginando mientras estaba en las Bahamas, pero ya más o menos van captando de qué es lo que me quejo ¿verdad?

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CONVERSACION 2 – REHABILITAR LA LINEA SUSPENDIDA

- Buenas tardes, mi nombre es Hernán ¿en que le puedo ayudar?
- Mirá, yo tengo la línea suspendida por falta de pago, ya sé… pero necesito llamar urgentemente a [inserte nombre aquí] porque mi [inserte familiar aquí] está internado/a y necesito que me den la línea para [inserte trámite aquí]…
- ¡Aaajajajajajjaajaaaa! No, en serio, señor… déle, dígame por qué me está llamando…
- Flaco, necesito que me habiliten la línea urgente porque tengo que llamar a [inserte nombre aquí] porque mi [inserte familiar aquí] está internado/a y tengo que [inserte trámite aquí], porque hace tres días que blablablablablablablabla
- Señor, espero que sea consciente de que no me interesa en lo más mínimo si a su mujer le desgarraron el orto en una fiesta de swingers, y muchísimo menos le importa a la empresa, más allá de que sea verdad o no. Jódase por cornudo y por no pagar la factura. Gracias por comunicarse, buenas tardes.
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Explicado esto, entenderán el nivel de hastío hacia el mundo que uno siente al llegar la hora de salida, al ver gente por la calle que parece inteligente, y que uno sabe que esa misma noche va a estar llamando al *611 para decir una enoooorme sarta de pelotudeces…

Les doy algunas sugerencias, queridos lectores:

** No desperdicien su tiempo con este tipo de cosas. ¡Piensen! ¡Préstenle atención a la puta factura! Dediquen tres neuronas de su cerebro a mirar la fecha de la factura y de lo que se está facturando, y por todo lo que más quieran, LEAN EL DETALLE DE LA FACTURA, en vez de llamar para preguntar “¿Por qué me llegó tanto en la factura?”.


** ¡Sean breves y concisos! Digan directamente cual es el problema que están teniendo y qué es lo que quieren de nosotros. Además tengan en cuenta que el reglamento sólo nos da cuatro minutos para resolver cada reclamo, y no podemos hacer eso si nos entretienen contándonos la historia de su vida y que a la tía Pocha se le cayó el celular en una olla con salsa de tomate… NO NOS INTERESA, y no van a tener ningún tipo de consideración especial por ello. Lo mismo para los que piden que les demos “un pesito” de crédito para llamar a su mamá que está en el hospital. No nos interesa, e incluso si nos interesara, no se nos permite.


** Y por sobre todas las cosas… ¡¡Trátennos bien!! Nosotros no tenemos la culpa del problema que sea que estén teniendo, y de hecho, aunque a ustedes no les parezca, hacemos todo lo que podemos para solucionarlo.

27.5.07

Qué se yo...

Por ahí se me hace que me hago demasiado quilombo por todo. Hace algunos días tuve que decirle a mi… no se… ¿”amante”? Bueno, que se yo, a la chica con la que salgo (que no es mi novia), que lo nuestro no podía seguir, por cuestiones obvias que ya ambos sabíamos pero estuvimos de acuerdo en ignorar por un tiempo. En fin, se lo dije… Algunas lágrimas cayeron sobre el sillón/cama de su depto. Salí del lugar sin mirar de nuevo, a ver si por ahí se me ocurría cambiar de opinión.

Y pensé: “Bueno, a ver si ahora le doy un poco de bola a mi novia, que la tengo muy descuidada”. Y estaba por dedicarme a eso, cuando me llama para decirme que ya no sabe si es feliz conmigo, que ya no siente la misma alegría al pensar en mí, y etcétera… todas esas cosas que ya saben. No quiero aburrirlos con detalles.

¿Se dan cuenta de que por más que yo quiera hacer las cosas bien, el destino no me deja? ¿Qué se supone que haga ahora? Lo mejor de todo es que en este momento estoy escribiendo esto y escuchando a DJ Tiësto, y si por mí fuera, podría venir ahora mismo un terremoto que se lleve todo a la puta madre que nos parió, porque justo ahora no me importa un carajo de lo que pasa o pueda pasar. Me siento raro, porque de pronto pienso que debería estar deprimido, triste, encabronado o algo, pero no. Lo único que siento es un ligero desconcierto ante el curioso y sádico sentido del humor que tiene la vida.

En fin…

P.D.: Sí, saqué el encabezado ése con el contador de palabras y la canción, considerando que los lectores de éste blog se cuentan con los dedos de una mano, y que a ninguno de ellos le interesa cuántas palabras tiene un post, o qué estoy escuchando.

26.5.07

Y bueh...

En estps momentos de crisis sentimental, de pronto se me hace que todas las canciones hablan de mí...

Qué trillado.

22.5.07

Mensaje a mi vida

Gracias.
Gracias por el dolor.
Por los golpes.
Por los insultos.
Por los enemigos.
Por las cosas que no fueron.
Por enseñarme de chiquito las cosas que hace la gente.
Por mi patológica aversión a la sociedad.
Por la soledad y las malas compañias.
Por las decisiones equivocadas.

Gracias. Me has ahorrado muchos años de decepciones.

12.4.07

Copate un toque, vieja!

Te vas a demorar más o menos: 2’
Este post tiene 292 palabras
Y está sonando: “Dream on” – Depeche Mode
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Siguen las incorporaciones a la infraestructura del Proyecto… a partir de este post, y siempre que sea posible, la sección “Y está sonando” del encabezado va a tener un link al video o a un audio de la canción en cuestión, para que conozcan qué es lo que escucho. Ahora sí empiezo con el post.

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Qué bueno que sería que los viejos se copen un poco ¿no? ¿Por qué siempre tienen que tener tan poca onda? Imagínense que están llegando a su casa un sábado a las 10 AM, hechos bosta por la partusa, y aparece su abuelo, en calzoncillos y con el mate en la mano, y dice: "Eeeh nene, esos ojos rojos no son de no dormir", al tiempo que con la mano hace el gestito de "armate uno, Hernán". No me vengan a decir que eso no tendría toda la onda.

O mejor aún. Vean, acá tienen una foto de mi abuela, que es tan grosa que no alcanzo a expresar su grositud con palabras. Imagínense que un miércoles… no, mejor un Martes, a eso de las 5:30 de la matina, caiga esta venerable señora a mi casa pateando la puerta al grito de "¡¡Daaaaaale pendejo, abríme que hace frío!!" y que al abrir la puerta esté ahí con la chalina de vincha, los ojos partidos y un barandón a whiskey que raje la tierra, entrando a los tropezones y diciendo con voz ronca: "Hasta mi casa no llego ni a palos, haceme el aguante acá", antes de caer desmayada en el sillón con el hilo de baba colgando y un brazo arrastrando en el suelo.

Si un día llegara a pasar algo por estilo, les prometo que van a estar todas las fotos acá al día siguiente.


7.4.07

Otra vez yo con las fotos

Y si... otra vez las fotitos y los retoques raros. Hace poquito descubrí cómo hacer cosas raras con los colores de las imágenes editando los canales RGB y con la ayuda de algunas máscaras. Bueno, la foto original de la rosa creo que ya la han visto, pero en realidad no me acuerdo si la he posteado. Y esa morocha de la otra foto es mi novia, de la que tanto les he hablado ya.

Cosas que me encantaría hacer, pero no me da la cara (todavía)

Te vas a demorar más o menos: 1’30’’
Este post tiene 133 palabras
Y está sonando: “Ojalá” – Silvio Rodríguez
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Pasear en un auto por pleno centro de Mendoza, un martes a eso de las 19:30, sacando medio cuerpo por la ventanilla y alzando una espada al grito de “¡¡THUNDERCATS, HOOOOOOO!!” o “¡¡¡POR EL PODER DE GREYSKULL!!!”, o tal vez ambas. Y si pudiera ser en pelotas, mejor todavía.

Golpear con una barreta a los animadores de fiestas infantiles, esos que van disfrazados de Barney, Winnie Pooh, etcétera…

Vestirme de samurai o de ninja y bailar salsa en alguna esquina concurrida de la ciudad.

Cambiarles el canal a los hinchas de Godoy Cruz mientras ven el partido contra Boca en un bar. Para eso sí que hay que tener cojones.

Tirarle un celular o algo contundente por la cabeza a algún notero de TV en el preciso momento en que salga al aire.

5.4.07

Jugando a Frankenstein

Te vas a demorar más o menos: 3’30’’
Este post tiene 558 palabras
Y está sonando: “King nothing” – Metallica
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Nunca consideré agradable la idea de tener hijos, y espero que eso siga así por bastante tiempo, pero el otro día, gracias a una muy poco feliz broma por parte de mi novia (se imaginarán cuál fue esa broma), me puse a pensar qué tipo de padre podría llegar a ser y cómo moldearía a mis hijos, porque ya todos sabemos que la única función de un hijo es ser moldeado a gusto de sus padres para poder hacer todas esas cosas que uno no pudo o no tuvo ganas de hacer, como matar gente y vender sus pedazos por Internet, dedicarse al narcotráfico... bueno, ustedes saben qué tipo de cosas.

El punto primordial desde mi punto de vista de la paternidad, es que el pequeño engendro se encuentre bajo una disciplina férrea y total, sustentada por un temor patológico hacia mi persona. Esto se lograría iniciándolo a muy temprana edad en un entrenamiento militar de tipo germano-prusiano, y aplicando castigos consistentes en sesiones de no menos de tres horas de látigo de cinco puntas y "submarinos" (en agua hirviendo). Sólo así el querubín estará preparado para obedecer mis brutales mandatos sin la más mínima vacilación.

Para incentivar su pequeño psicópata interior y hacerlo salir a la superficie, aplicaría una terapia audiovisual que incluya videos de Faces of Death, y obras del séptimo arte del tipo de "Clockwork Orange", "American History X", "Fight Club" o "Irreversible". Yo recibí este tipo de estímulos ya a una edad muy avanzada, por lo cual no pudieron ser asimilados apropiadamente, y he terminado por ser un psicópata reprimido, pero eso no le va a pasar a mi pequeño monstruo.

Pero más allá de que mi descendiente pueda ser una implacable máquina de matar, también recibirá la educación de un english gentleman, porque me fastidia la gente sin modales. Va a aprender a expresarse con propiedad y corrección, a desenvolverse sin problemas en una cena de 6 cubiertos, a comer sin hacer ruido, y a ser condescendiente con las damas, ya que son inferiores a nosotros.

En cuanto a la cultura, también me encargaré de que el muchacho sea una enciclopedia viviente. Desde pequeño le leeré las obras de los grandes maestros misántropos de la pluma y el papel, tales como Nietzsche, Machiavelli y Schopenhauer, para que desarrolle pronto el desprecio hacia la raza humana. Voy a bloquear todos los canales del cable salvo Discovery, History Channel, People & Arts y National Geographic (y si saca buenas notas, le pongo un ratito el Venus). Lo voy a llevar seguido al cine para que sepa apreciar las mejores obras del séptimo arte y no se impresione con el cine taquillero de tipo "Godzilla" o "Armaggedon", cuyos pósters le enseñaré a escupir y mear adecuadamente. Y ya desde que esté en el vientre de mi amada/esclava va a escuchar los bellos acordes de la música clásica, Metallica, Rammstein, Iron Maiden, Sepultura y White Zombie, para que así cuando grande, sienta la correspondiente repulsión hacia los ritmos bailables y sus acólitos.

Por último, cuando su soberbia formación de instruidísimo asesino esté por completarse, le enseñaré que cuando tenga enfrente a la mujer de su vida, se entregue por completo a ella y no sea tan boludo como su padre.

Y bueno... ¡el muchacho no va a ser Terminator, che! Algún lado sensible tendrá que tener ¿no?